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Nacional , 15 de Junio de 2026
Minería mexicana: Ocho proyectos de cobre por US$5.100 millones desafían el entorno regulatorio
Minería mexicana: Ocho proyectos de cobre por US$5.100 millones desafían el entorno regulatorio
 
Una cartera de proyectos cupríferos y polimetálicos avanza en México con miras a iniciar operaciones principalmente hasta 2029, pese a la congelación de nuevas concesiones mineras, retrasos en permisos clave y la incertidumbre regulatoria que sigue golpeando a la exploración.

En conjunto, al menos ocho proyectos de la cartera cuprífera mexicana representan inversiones estimadas por US$5.161 millones y podrían convertirse en la principal fuente de crecimiento de la producción nacional de cobre durante la segunda mitad de la década, según la base de datos de BNamericas y la Camimex.

La cartera combina expansiones de operaciones existentes, como Media Luna Norte de Torex Gold, con grandes desarrollos de largo plazo como San Nicolás de Teck Resources y Agnico Eagle, y Santo Tomás de Oroco Resource.

El avance de la mayoría de los proyectos continúa condicionado a autorizaciones ambientales, cambios de uso de suelo, decisiones finales de inversión o infraestructura estratégica, lo que refleja que el principal desafío para materializar la próxima ola de inversiones mineras en el país ya no es geológico, sino regulatorio.

La concentración de la inversión también es significativa. Solo Santo Tomás y San Nicolás representan más de US$4.100 millones, equivalentes a cerca del 81% del capital comprometido en la cartera identificada, lo que convierte a ambos proyectos en piezas clave para el crecimiento futuro de la producción mexicana de cobre en un contexto de creciente demanda global asociada a la electrificación y la transición energética.

México produjo 700.000t de cobre en 2025, manteniéndose como el décimo mayor productor mundial del metal, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos. Según la información más reciente de la Camimex, las principales empresas productoras de cobre en el país en 2024 fueron Grupo México, con una participación de 78%, seguida de Capstone Copper, Nemisa, Industrias Peñoles y Minera Frisco.

Media Luna Norte

La expansión Media Luna Norte, anteriormente conocida como EPO, avanza en etapa de construcción y se perfila como uno de los principales motores de crecimiento de Torex Gold en el complejo Morelos, en Guerrero.

En noviembre, el vicepresidente de Torex México, Faysal Rodríguez, confirmó que el proyecto requerirá una inversión adicional cercana a US$100 millones y entrará en operación durante el cuarto trimestre de 2026.

La iniciativa sumará alrededor de 2.500t/d de capacidad de procesamiento hacia fines de 2026, lo que permitirá elevar la producción total del complejo a entre 12.000t/d y 13.000t/d.

Torex reiteró en enero de 2026 que destinará entre US$100 millones y US$105 millones a poner en marcha Media Luna Norte antes de finalizar el año, mientras que el capital total del proyecto se estima actualmente entre US$108 millones y US$113 millones.

La compañía prevé que la entrada en operación de Media Luna Norte incremente el aporte de cobre y plata en la mezcla de producción del complejo Morelos a partir de 2027. Según su proyección a cinco años, la producción anual de cobre aumentará de 60 millones-65 millones de libras en 2026 a 70 millones-75 millones de libras entre 2027 y 2030, reflejando la contribución del nuevo yacimiento.

Los Ricos Sur

GoGold Resources continúa avanzando en el distrito Los Ricos, en Jalisco, con Los Ricos Sur en una etapa más cercana a la construcción, aunque la Camimex prevé su inicio este mismo año.

En febrero de 2026, la compañía informó que el proyecto avanzó a una fase de ejecución temprana mediante el inicio de actividades de diseño detallado y la colocación de órdenes para equipos de largo plazo.

Entre los principales hitos destacan la selección de Cominvi como contratista minero subterráneo, el avance del diseño detallado de la mina y de la planta de procesamiento, el progreso de la ingeniería de la planta SART y de las instalaciones de relaves filtrados, además de la adjudicación del contrato para el diseño de la planta de relleno en pasta.

La empresa también completó los trabajos geotécnicos requeridos para el diseño del proyecto y alcanzó un acuerdo con la Comisión Federal de Electricidad para el suministro de energía desde la presa hidroeléctrica La Yesca. Asimismo, identificó proveedores y preparaba la compra de un nuevo molino SAG.

GoGold indicó que estos avances permitirán iniciar rápidamente la construcción una vez obtenida la autorización pendiente, asegurando que el proyecto está "listo para comenzar obras".

Estos trabajos se suman al estudio de factibilidad presentado anteriormente para el proyecto, que contempla una mina subterránea de 2.000t/d y una inversión estimada de alrededor de US$227 millones.

Paralelamente, la compañía continúa ampliando el potencial geológico de Los Ricos Sur. En septiembre de 2025 reportó resultados de perforación cerca de la futura mina que confirmaron extensiones de mineralización de alta ley en las zonas Eagle, Abra y Cerro Colorado.

Según GoGold, las perforaciones demostraron que la mineralización de la zona Abra se prolonga aproximadamente 250m por debajo de las labores consideradas en el estudio de factibilidad y 150m hacia el sur respecto de la minería histórica, mientras que aún existen más de 500m de terreno prospectivo sin perforar entre Abra y Los Llamas.

Los Ricos Norte

Los Ricos Norte se mantiene como el siguiente proyecto de crecimiento de GoGold dentro del distrito Los Ricos.

La compañía no reportó avances recientes de ingeniería o construcción, pero mantiene el proyecto como su segundo activo de desarrollo en la zona, mientras la Camimex mantuvo la fecha de inicio en 2027 en su último informe anual 2025.

El proyecto cuenta con recursos indicados de 87,8 millones de onzas equivalentes de plata y recursos inferidos de 73,2 millones de onzas equivalentes de plata, además de una evaluación económica preliminar publicada en 2023 con un VPN después de impuestos estimado en US$413 millones.

La inversión considerada para esta cartera alcanza US$227 millones.

San Nicolás

El proyecto San Nicolás, ubicado en Zacatecas, se perfila como uno de los desarrollos mineros más relevantes de México y de América Latina.

Impulsado por Minas de San Nicolás –empresa controlada por Teck Resources y Agnico Eagle– contempla una inversión estimada de US$1.300 millones y una derrama económica de alrededor de US$3.300 millones durante su vida útil.

La iniciativa se encuentra en la fase final de evaluación de permisos ambientales, específicamente de la manifestación de impacto ambiental en modalidad regional y del cambio de uso de suelo en terrenos forestales, ambos trámites ingresados ante la Semarnat en enero de 2024.

La empresa prevé obtener estas autorizaciones hacia la parte final del segundo trimestre de 2026, lo que permitiría avanzar a la decisión final de inversión durante el tercer trimestre de 2026 e iniciar posteriormente los trabajos preparativos de construcción.

Desde el punto de vista geológico, San Nicolás es un depósito de sulfuros masivos volcanogénicos descubierto en 1997 y considerado por la compañía entre los tres más importantes de América.

Según sus estimaciones, el proyecto podría convertirse en el tercer productor de cobre y el segundo productor de zinc de México, consolidándose como un activo estratégico para la producción nacional de metales industriales.

El yacimiento cuenta con 118 millones de toneladas de reservas minables, con leyes promedio de 1,8% de cobre y 1,5% de zinc, además de contenidos de oro y plata.

El plan contempla una mina a cielo abierto y una planta de flotación convencional con capacidad para procesar hasta 20.000t/d de mineral. La producción promedio estimada alcanza 125 millones de libras de cobre y 156 millones de libras de zinc por año, con una vida útil proyectada de 17 años.

El Pilar

Southern Copper mantiene avances en El Pilar, en Sonora, una iniciativa clave dentro de su cartera de crecimiento en México.

El vicepresidente de Finanzas y CFO de Southern Copper, Raúl Jacob, señaló recientemente en la llamada de resultados trimestrales que el proyecto "está avanzando según lo previsto" y que la empresa realiza estudios relacionados con la forma en que se desarrollará la iniciativa.

"Necesitamos estar seguros de ciertas premisas para seguir adelante, pero en este momento el proyecto está encaminado para convertirse en una nueva iniciativa de la compañía", indicó el ejecutivo.

El proyecto contempla una inversión estimada de US$310 millones y, de acuerdo con una presentación de la empresa en mayo, entraría en operación a partir de 2029 –ya no en 2028– como una mina de tajo abierto con capacidad para producir 36.000t/a de cátodos de cobre mediante tecnología de extracción por solventes y electrodeposición.

El yacimiento de óxidos de cobre alberga 317 millones de toneladas de reservas probadas y probables, con una ley promedio de 0,249% de cobre.

Santo Tomás

El proyecto cuprífero Santo Tomás, de Oroco Resource, continúa avanzando en Sinaloa con nuevos hitos regulatorios y técnicos que apuntan a respaldar su futura decisión de desarrollo.

La compañía informó en agosto de 2025 que recibió una resolución favorable de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales respecto a su aviso de actividades de exploración, o informe preventivo, lo que le permite ejecutar el programa de perforación y exploración contemplado sin requerir una autorización de impacto ambiental para esas actividades.

Oroco destacó que la decisión fortalece su confianza en el apoyo de las autoridades mexicanas al proyecto y vinculó el avance a la inclusión de Santo Tomás en el programa regional Plan Sinaloa.

En materia de inversión, el proyecto ha registrado importantes revisiones. En agosto de 2024, Oroco presentó una evaluación económica preliminar actualizada que contemplaba una inversión de US$1.100 millones. Posteriormente, la minera indicó en mayo de 2025 que el desarrollo requerirá una inversión superior a US$2.840 millones.

La PEA actualizada describe una operación minera a cielo abierto desarrollada por etapas, con una producción promedio estimada de 99.427t/a de cobre durante una vida útil de mina de 22,6 años. El plan considera un aumento gradual de la capacidad de procesamiento de 60.000t/d en el primer año a 120.000t/d hacia el octavo año de operación.

En 2026, la empresa puso en marcha la fase 2 de perforación de recursos, orientada principalmente a convertir recursos inferidos en indicados en la Zona Sur del yacimiento y recopilar información geotécnica, hidrogeológica y metalúrgica necesaria para la planificación minera a nivel de prefactibilidad.

Hasta mayo de 2026, el programa acumulaba 3.606m perforados en 14 sondajes, con resultados que confirmaron zonas de mayor ley de cobre en el depósito.

Según la compañía, el objetivo de esta campaña es respaldar la elaboración de un estudio de prefactibilidad, cuya publicación está prevista para el segundo o tercer trimestre de 2027.

San Javier

Barksdale Resources anunció en mayo de 2024 la finalización de la evaluación económica preliminar de su proyecto de cobre y oro a cielo abierto San Javier, en Sonora.

El proyecto contempla una inversión de US$117 millones y produciría 94.800t/a de cátodos de cobre durante 13 años mediante el proceso ESDE, según Camimex.

Aunque se encuentra en una etapa menos avanzada que otros desarrollos de la cartera, San Javier forma parte del grupo de iniciativas que podrían contribuir a ampliar la oferta de cobre en México durante la segunda mitad de la década.

La Fortuna

Minera Alamos informó en 2026 que La Fortuna, su proyecto de oro a cielo abierto en Durango, mantiene una evaluación económica preliminar positiva y cuenta con los principales permisos federales requeridos para su desarrollo, por lo que se encuentra listo para una eventual decisión de construcción.

La compañía estima una inversión inicial de US$26,9 millones y una producción promedio de 50.000oz equivalentes de oro por año durante una vida útil inicial de cinco años.

No obstante, la empresa continúa priorizando otros activos en Estados Unidos, por lo que La Fortuna permanece en etapa de desarrollo a la espera de una decisión final de inversión.

El Arco, un caso aparte

Aunque no forma parte de la cartera prevista para entrar en operación entre 2026 y 2029, El Arco sigue siendo uno de los proyectos cupríferos más relevantes de México.

Southern Copper mantiene la iniciativa en etapa de ingeniería detallada y ha estimado inversiones por US$2.900 millones. La compañía proyecta una producción anual cercana a 190.000t de cobre y 105.000oz de oro una vez que el proyecto entre en operación hacia 2030, aún sin confirmación.

El activo, ubicado en la zona central de la península de Baja California, cuenta con más de 1.230 millones de toneladas de reservas de sulfuros con una ley promedio de 0,40% de cobre y 141 millones de toneladas de material lixiviable con una ley de 0,27%.

El proyecto contempla una mina a cielo abierto asociada a una concentradora con capacidad combinada de 120.000t/d y una operación SX-EW de 28.000t/a. La compañía indicó que sigue desarrollando la ingeniería detallada de la concentradora, la planta SX-EW, las instalaciones de desalinización, la infraestructura logística y el suministro eléctrico.

No obstante, su desarrollo continúa condicionado a la interconexión eléctrica de la península de Baja California con el resto del país, una responsabilidad que recae en la Comisión Federal de Electricidad.

La empresa ha señalado que, bajo el marco constitucional mexicano, el avance del proyecto depende de acciones gubernamentales para garantizar dicha infraestructura, convirtiéndolo en uno de los ejemplos más claros de cómo los desafíos de permisología e infraestructura siguen influyendo en el calendario de las grandes inversiones mineras del país.

Perspectivas

La cartera de proyectos muestra que México conserva una base geológica atractiva y activos capaces de sostener una nueva fase de crecimiento en cobre, pese a un entorno regulatorio más complejo.

No obstante, también evidencia que el ritmo de inversión dependerá cada vez menos del interés de las compañías y más de la capacidad institucional para resolver permisos, autorizaciones ambientales, cambios de uso de suelo e infraestructura habilitante.

En ese contexto, los proyectos previstos entre 2026 y 2029 podrían convertirse en una prueba clave para medir hasta qué punto México puede capitalizar la demanda internacional de cobre sin resolver completamente los cuellos de botella regulatorios que han marcado al sector en los últimos años.