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Nacional , 30 de Septiembre de 2026
Orisiyvo: más de 9 millones de onzas de oro en Uruachi, Chihuahua
Orisiyvo: más de 9 millones de onzas de oro en Uruachi, Chihuahua
 
Más de 9 millones de onzas de oro conforman el potencial identificado en Orisiyvo, uno de los proyectos mineros más importantes que actualmente se desarrollan en Chihuahua, pero las condiciones de la Sierra obligaron a modificar el concepto original de explotación. Bernardo Olvera Picón, expresidente de la Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México y gerente regional de Exploración de Fresnillo PLC, explicó que el proyecto inicialmente estaba planteado como un gran tajo abierto, pero la compleja topografía del terreno llevó a estudiar una operación subterránea que, en una primera etapa, se concentraría en el cuerpo principal del yacimiento, estimado en alrededor de 4 millones de onzas de oro.

Orisiyvo se localiza en la región serrana de Uruachi, Chihuahua y, de acuerdo con Olvera Picón, junto con Cordero representa actualmente uno de los dos proyectos mineros de mayor tamaño en el estado. La magnitud del depósito es precisamente lo que ha colocado a Orisiyvo dentro de los desarrollos que podrían convertirse en una nueva unidad minera de gran importancia, aunque todavía debe superar distintas etapas técnicas, económicas y administrativas antes de llegar a la construcción. El especialista explicó que el proyecto continúa avanzando en sus estudios y que el potencial identificado permite mantener expectativas importantes sobre su futuro.

La diferencia entre las más de nueve millones de onzas y las aproximadamente cuatro millones que podrían ser explotadas inicialmente no significa que el resto del oro haya desaparecido del proyecto. Se trata de dos conceptos relacionados con el método de explotación. En el escenario original de tajo abierto se podía contemplar una extensión mucho mayor del depósito, mientras que una operación subterránea obliga a concentrarse inicialmente en las zonas de mayor interés y en el cuerpo principal del yacimiento, al que Olvera Picón describió como “el corazón” de Orisiyvo.

La Sierra cambió el proyecto

El principal reto para desarrollar Orisiyvo mediante un gran tajo abierto está en la propia geografía de la región. Olvera Picón explicó que el terreno es sumamente quebrado y que las condiciones de la Sierra dificultan encontrar espacios adecuados para colocar instalaciones de grandes dimensiones, particularmente los patios de lixiviación y las áreas destinadas a almacenar el material que resulta de la extracción del mineral. La topografía, por lo tanto, no solamente representa un desafío para la construcción, sino que condiciona directamente la manera en que podría explotarse el yacimiento.

Ante esta situación, la alternativa que se está estudiando consiste en desarrollar una mina subterránea. Este método permitiría ingresar directamente hacia las zonas mineralizadas de mayor interés sin requerir la apertura de un enorme tajo superficial. También implicaría trabajar con instalaciones más pequeñas y adaptadas a los espacios disponibles en la Sierra. El cambio representa un reto de ingeniería, pero también permite mantener vigente el desarrollo de un depósito que, por su tamaño, continúa siendo considerado estratégico para la compañía.

Olvera Picón explicó que, bajo el escenario subterráneo, el proyecto se concentraría inicialmente en alrededor de cuatro millones de onzas de oro. Esa cantidad, por sí sola, coloca a Orisiyvo en una escala considerable dentro de la industria. El especialista explicó que, de acuerdo con los parámetros que manejan compañías mineras como Fresnillo, un proyecto que supera los dos millones de onzas de oro, ya sea en oro contenido o equivalente, comienza a tener las dimensiones necesarias para ser considerado como una posible nueva mina.

Un proyecto que duplica el umbral para pensar en una nueva mina

La referencia de los dos millones de onzas permite dimensionar el tamaño del cuerpo principal de Orisiyvo. Si el escenario subterráneo actualmente estudiado contempla alrededor de cuatro millones de onzas, significa que esa sola zona del depósito representa aproximadamente el doble del volumen que, bajo los criterios mencionados por Olvera Picón, puede despertar el interés suficiente para avanzar hacia una nueva operación minera.

La explotación subterránea requiere diseñar accesos, sistemas de ventilación, infraestructura para sacar el mineral, instalaciones de procesamiento y mecanismos para manejar los residuos / Foto: Archivo / El Heraldo de Chihuahua
El especialista explicó que en la industria no basta con encontrar mineral. Antes de decidir construir una mina es necesario demostrar que el yacimiento puede ser explotado de manera técnica y económicamente viable. Por ello se realizan estudios de exploración, perforaciones, evaluaciones económicas, prefactibilidad y posteriormente factibilidad. Cada etapa aumenta el nivel de certeza sobre cuánto mineral existe, cómo puede extraerse, cuánto costaría hacerlo y qué rendimiento podría obtener la futura operación.

En el caso de Orisiyvo, los estudios han permitido avanzar en la definición del proyecto, pero todavía existen decisiones importantes que deben tomarse antes de llegar a una eventual construcción. La explotación subterránea requiere diseñar accesos, sistemas de ventilación, infraestructura para sacar el mineral, instalaciones de procesamiento y mecanismos para manejar los residuos. Todo ello debe adaptarse a las condiciones de una zona serrana donde el espacio físico representa una de las principales dificultades.

De nueve millones a cuatro millones: la clave está en el método de explotación

Durante la entrevista, Olvera Picón fue cuestionado precisamente sobre si Orisiyvo era más grande que Cordero. Su respuesta permite comprender la diferencia entre el potencial total del yacimiento y el volumen que podría desarrollarse inicialmente. Explicó que si Orisiyvo pudiera ser explotado mediante un gran tajo abierto, sí tendría una dimensión mayor, pero al plantearse una operación subterránea la compañía tendría que concentrarse en el cuerpo principal, que representa alrededor de cuatro millones de onzas.

El especialista señaló que esto no significa que las demás zonas del depósito queden descartadas para siempre. Por el contrario, explicó que a largo plazo podrían incorporarse paulatinamente otras áreas, particularmente si las condiciones económicas favorecen la explotación. El precio del oro juega un papel fundamental en esta ecuación, debido a que un incremento en el valor del metal puede hacer rentable la extracción de zonas que anteriormente tenían costos demasiado elevados.

Esta característica convierte a Orisivo en un proyecto con posibilidades de crecimiento a lo largo del tiempo. La operación podría comenzar concentrándose en las zonas más rentables y posteriormente ampliar sus trabajos conforme aumente la información geológica, mejore la tecnología o cambien las condiciones del mercado. En minería, explicó Olvera Picón, no necesariamente todo el recurso identificado se extrae al mismo tiempo; la explotación puede evolucionar conforme se conocen mejor las características del depósito.

Orisiyvo avanza hacia la prefactibilidad

Otro de los elementos importantes mencionados durante la entrevista es la etapa en la que se encuentra actualmente el proyecto. Olvera Picón señaló que Orisivo está en prefactibilidad, una fase en la que se realizan estudios mucho más detallados para determinar cómo podría construirse y operar la futura mina. No se trata todavía de una mina en construcción, pero sí de una etapa mucho más avanzada que la exploración inicial.

Después de la prefactibilidad viene la factibilidad, donde los cálculos se vuelven todavía más precisos. Es en esa fase cuando se determinan prácticamente todos los costos relacionados con la construcción y operación de una futura unidad minera. Se analizan las necesidades de infraestructura, maquinaria, equipos, caminos, instalaciones, procesamiento y todos los elementos necesarios para determinar con precisión si el proyecto puede convertirse en una mina rentable.

La importancia de estas etapas radica en que un depósito puede tener enormes cantidades de mineral y, aun así, no ser económicamente viable. La distancia, la topografía, la disponibilidad de agua, la infraestructura, el costo energético y el método de extracción pueden modificar completamente la rentabilidad. En Orisiyvo, la transición de un tajo abierto a una mina subterránea es precisamente un ejemplo de cómo las condiciones físicas del terreno pueden cambiar la estrategia para desarrollar un gran yacimiento.

El precio del oro puede ampliar el horizonte del proyecto

Otro factor que podría favorecer el desarrollo de Orisiyvo es el comportamiento reciente de los precios de los metales. Olvera Picón explicó que los precios elevados del oro han provocado que proyectos que anteriormente eran considerados marginales vuelvan a ser atractivos para las empresas mineras. Cuando el valor del metal aumenta, algunas zonas que antes costaba demasiado explotar pueden convertirse en recursos económicamente aprovechables.

El especialista explicó que esta situación no solamente beneficia a los grandes proyectos. También permite reactivar pequeños y medianos yacimientos que durante años permanecieron detenidos porque el valor del mineral no compensaba los costos de extracción y procesamiento. Con precios elevados, la ecuación económica cambia y puede abrirse la posibilidad de recuperar mineral que anteriormente no resultaba rentable.

En el caso de Orisiyvo, el factor precio puede tener especial importancia debido a la gran cantidad de recursos identificados. Si las cotizaciones del oro se mantienen en niveles elevados, podrían existir mayores posibilidades de incorporar progresivamente otras áreas del depósito a la explotación. Esto permitiría que el proyecto evolucione con el paso del tiempo y que el volumen inicialmente considerado para minería subterránea no necesariamente represente el límite definitivo de su desarrollo.

Una inversión que podría impactar a toda la región

La eventual construcción de Orisiyvo tendría repercusiones que irían mucho más allá del lugar donde se encuentra el yacimiento. Una mina de esta dimensión requiere una amplia cadena de servicios y trabajadores, desde operadores y técnicos hasta ingenieros, geólogos, especialistas ambientales y personal administrativo. A ello se suman empresas dedicadas al transporte, mantenimiento, construcción, alimentación, seguridad, hospedaje y suministro de materiales.

Olvera Picón destacó durante la entrevista que la minería tiene un efecto multiplicador particularmente importante porque genera empleos bien remunerados y desarrolla proveedores alrededor de las operaciones. Explicó que, en términos generales, los salarios del sector minero pueden ubicarse alrededor de 30 a 35 por ciento por encima de los que se pagan en otros trabajos técnicos y profesionales comparables en las ciudades. Esto permite que una parte importante del dinero generado por las minas permanezca circulando en las comunidades de su zona de influencia.

Para Chihuahua, Orisiyvo también representa una posibilidad de renovar el mapa productivo de la minería. El especialista explicó que algunas minas que actualmente operan en el estado, como San Julián y Pinos Altos, han comenzado a entrar en una etapa de madurez, en la que sus reservas disminuyen gradualmente y con ello comienza a reducirse la producción. La exploración de nuevos yacimientos como Orisiyvo resulta indispensable para que la actividad pueda mantener su peso económico durante las próximas décadas.

El desafío de convertir el oro en una nueva mina

A pesar de las cifras, Olvera Picón fue claro en que todavía existe un camino por recorrer. Tener un depósito con millones de onzas de oro no significa automáticamente que la explotación vaya a comenzar. Primero deben concluirse los estudios técnicos, definirse el método de extracción, establecerse la infraestructura necesaria, determinarse los costos y obtenerse los permisos correspondientes.

Además, el desarrollo debe considerar las condiciones ambientales y sociales de la región. El especialista señaló que las empresas mineras deben cumplir con las normas relacionadas con el medio ambiente, el uso del agua y la relación con las comunidades. La obtención de los permisos es parte fundamental del proceso antes de que pueda comenzar cualquier obra industrial de gran escala.

En ese sentido, Orisiyvo representa actualmente una promesa minera de enorme dimensión, pero todavía en proceso de convertirse en una realidad productiva. El proyecto tiene un potencial superior a nueve millones de onzas de oro bajo el escenario amplio del yacimiento, mientras que la alternativa subterránea actualmente estudiada concentra inicialmente alrededor de cuatro millones de onzas en el cuerpo principal.

La diferencia entre ambas cifras resume precisamente el desafío de Orisivo: el oro está ahí, pero la ingeniería, la economía y las condiciones de la Sierra determinarán cuánto puede convertirse en producción minera. Para Chihuahua, la importancia del proyecto radica en que, si logra superar las etapas de prefactibilidad, factibilidad, permisos y construcción, podría convertirse en una de las nuevas grandes operaciones auríferas que sustituyan progresivamente a las minas maduras y mantengan a la minería como uno de los principales motores económicos del estado.